Apreciación Artística·Cultura·Historia del arte

Jeanne Hébuterne: “Compañera devota hasta el sacrificio extremo”.

Es notorio como las situaciones románticas puede cambiar la forma en que la persona se ve así misma, desde el abandonar proyectos, ideas o lugares que significaron bastante para uno; pasan a otro espacio en el cual le quitamos la importancia que posiblemente tenían, para enfocarnos en algo nuevo con la persona a la que en ese momento encontramos en nuestro camino.

Algunos de estos cambios llegan a hacer positivos para la vida de cada persona, pero, ¿Qué pasa cuando dejas aquello que te apasiona, al grado de imaginar que sólo existes hasta que la otra persona deja de respirar?

Este tipo de idea de amor sufrido o no correspondido, era muy popular durante la época de los siguientes artistas. Y hago una mención específica en ello, ya que, ambos lo fueron. Sólo que uno de ellos, es conocido, más por su devoción hacia uno de ellos.

Jeanne Hébuterne había descubierto su talento para el dibujo desde muy joven. Junto a su hermano mayor André, los hermanos asistían a clases de arte en la Académie Colarossi de París, una escuela de arte privada, que era entonces la única que tenía modelos masculinos desnudos.

Jeanne y André compartían un apartamento en Montparnasse y se convirtieron en parte del mundo del arte local. Jeanne causó revuelo con su extraordinario carisma y belleza. Jeanne se veía diferente a sus contemporáneas, vestía de manera diferente y llevaba su cabello castaño en trenzas gruesas, como una princesa medieval. Sus brillantes ojos azules eran especialmente fascinantes, y estos fueron probablemente los que cautivaron de inmediato a Modigliani.

En marzo de 1917 , Amedeo Modigliani, conoce a Jeanne Hébuterne, una joven estudiante de pintura, en la Académie Colarossi.

Él tiene 33 años, ella 19, no tardan en irse a vivir juntos a pesar de la oposición de la familia de ella, que ve en el pintor judío una peligrosa influencia para Jeanne. La atracción de Jeanne y Modigliani fue enorme desde el principio. Modigliani, dejó a Beatrice Hastings y Jeanne se mudó al lamentable estudio de Modigliani en Montparnasse para convirtirse en su amante.

Sólo estuvieron tres años juntos y durante ese tiempo la retrató más de 20 veces, ella también lo pintó, incluso la obra más famosa de Jeanne representa a su amado.

Modigliani, que en ese tiempo, no era considerado lo que es hoy en día, se dedicaba a pintar retratos de mujeres como nadie lo hizo antes: cuellos de cisne, cuerpos alargados y ojos de almendra. Su vida fue, entre la pasión y la miseria, un relativo caos.

En 1918, Modigliani se mudó con la embarazada Jeanne a Niza, donde nace su hija Jeanne Hébuterne Modigliani el 29 de noviembre. Aunque fue un momento alegre, Modigliani vuelve a Montparnasse donde mantiene una “segunda relación” con otra mujer. Eso no evita que Jeanne se queda embarazada de nuevo y que su pequeña familia viva en la pobreza.

Asfixiados por las deudas y en el pequeño cuarto que comparten, el pintor delira durante una semana por la enfermedad y la mala vida que llevan. Ella, a su lado, embarazada de ocho meses del que iba a ser el segundo hijo de la pareja, finalmente Modigliani muere el 24 de enero de 1920 -oficialmente, de meningitis tuberculosa- a los treinta y cinco años de edad.

Dos días después del entierro, presenciando una disputa familiar sobre el futuro de sus dos hijos ilegítimos, Jeanne, que no soporta la pérdida, se dirige a la ventana del quinto piso, la de su antigua habitación en casa de sus padres, y se lanza al vacío, en la Rue Amyot, 8 bis, distrito V de París, Tenía 21 años.

De su hija mayor, que con el tiempo escribiría un libro sobre sus padres: “Modigliani, hombre y mito”, se hará cargo una hermana de Modigliani.

Muchos piensan que lo hizo por amor, otros, por desesperación. Tal vez fueran las dos cosas, el caso es que el cuerpo de Jeanne tardaría mucho a volver a estar cerca del de su amado. Él fue enterrado en el cementerio de Père-Lachaise mientras que Jeanne, en cambio, fue enterrada en secreto por su avergonzada familia, en el cementerio de Bagneux.

Tuvieron que pasar diez años hasta que el hermano mayor de Modigliani lograra convencer a la familia de Jeanne de trasladar sus restos junto a Amedeo. Desde 1930 reposan juntos bajo el mismo epitafio: “Compañera devota hasta el sacrificio extremo”.

Jeanne Hébertune, dejó una colección de retratos, autorretratos, bodegones e interiores, de los cuales apenas se conocen unos 20 hasta la fecha. Las obras muestran que Jeanne fue algo más que la compañera de un genio, fue una pintora cuyo gran talento no pudo ser conocido y explotado ante la decadencia de este tipo de relación y sobre todo, por la ideología de la sociedad de inicios de siglo, donde la idea, de una mujer sola y con hijos, es suficiente para negarle cualquier nuevo inicio.

Bibliografía:

https://www.barnebys.es/blog/jeanne-hebuterne-musa-y-artista.

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