Apreciación Artística·Cultura·fotografía

Retratos queer: capturando la homosexualidad mexicana del siglo XX

En 1979 se realizó la primera marcha del Orgullo Homosexual en la Ciudad de México, cimentando las bases para futuras manifestaciones en pro de los derechos LGBT+ en el país. Algunos colectivos de artistas, entre ellos fotógrafos, apoyaban abiertamente al movimiento, registrando así una lucha incierta, aunque necesaria, hasta nuestros días.

Ella es Yolanda Andrade, fotógrafa mexicana de la diversidad sexual -  Homosensual
Yolanda Andrade “El beso” 1994.

Maricones, jotos, invertidos, lagartijos son algunos de los nombres utilizados para denominar despectivamente a una figura masculina “afeminada”. Durante el siglo XIX el uso de dicho lenguaje se volvió popular entre los sectores sociales, pero no fue hasta el porfiriato cuando tomó relevancia. A raíz del desafortunado acontecimiento derivado por el baile de los 41 (existe una entrada en el blog para los interesados en indagar más sobre este tema), suscitado en 1901, la difusión de la homosexualidad adquirió un sentido político y atención masivamente mediatizada a nivel nacional por la prensa y publicidad de la época.

En Europa, la estigmatización pública del homosexual empezó a raíz del proceso de Oscar Wilde en Inglaterra, en 1895, quien fue acusado del delito de gross indecency (caricias entre hombres) siendo condenado a dos años de trabajos forzados (Murat : 251). La producción caricaturista, que gozaba de gran auge a finales del siglo XIX, legitimó algunos de los estereotipos o iconografías atribuidas a la homosexualidad moderna (travestismo, amaneramiento, entre otras).

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José Guadalupe Posada “El feminismo se impone”  (La Guacamaya, 25/07/1907).

Con el crecimiento de la fotografía a inicios del siglo XX, los fotógrafos formaron sociedades para exponer sus obras y promocionarla como una manifestación artística, la cual representaba la veracidad, convirtiéndose en referencia y punto de partida de la critica social. En nuestro país los hermanos Miguel y Agustín Víctor Casasola formaron el que sería uno de los primeros acervos documentales con múltiples registros de la vida cotidiana y política. Entre las diversas imágenes encontramos representaciones homosexuales, de índole caricaturesca, bajo el afiche de “raro” y aunque el código penal mexicano no mencione como delito la sodomía ni relaciones afectivas entre el mismo sexo, muchos de los individuos eran enviados a penitenciarías, entre ellas el Palacio de Lecumberri, para recibir castigo y “enderezar” sus comportamientos antinaturales.

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Archivo Casasola. Homosexuales detenidos en una comisaría en Ciudad de México. Hacía 1935.

Conforme avanzaba el siglo y a su paso las transformaciones sociales, el estigma y la condena colectiva encontraban un remanso. En la década de 1960 se inicia un precedente en los temas feministas, o “queer” siendo las obras fotográficas exponentes de la diversidad sexual, más allá de una norma institucional o hetero patriarcal. El trabajo de Graciela Iturbide (1942) se adscribe en las corrientes contemporáneas del arte mexicano, ocupado en reflejar a la comunidad y sus individuos de forma realista. Por su labor dentro del Archivo Etnográfico del Instituto Nacional Indigenista de México, se encargo de documentar a diversos pueblos indígenas. Una de sus series fotográficas más aclamadas es Juchitán, realizada en el municipio oaxaqueño del mismo nombre. En ellas aparecen representados los muxe, término referido a las personas que al nacer fueron determinadas bajo el género masculino, pero que tienen una identificación con el género femenino.

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Graciela Iturbide “Magnolia” (Juchitán, Oaxaca) 1986.
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Graciela Iturbide “Quince años” (Juchitán, Oaxaca) 1986.

Casi a la par, el trabajo de otra fotógrafa mexicana, Yolanda Andrade (1950), quien es considerada una de las grandes exponentes de la diversidad sexual en nuestro país, atestiguo el inicio del movimiento homosexual y feminista en la Ciudad de México. Durante la década de los ochenta, medios audiovisuales, como el cine, se sumaron a las representaciones de genero, siendo, quizá, la obra producida por Humberto Hermosillo quien ejerció una fuerte fascinación son su narrativa. Por ejemplo: Las apariencias engañan o Doña Herlinda y su hijo, abordan abiertamente el tema transexual.

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Yolanda Andrade “Terry y Federico” 1977.

Los homosexuales mexicanos emprendieron un largo camino plagado de estigmas y condenas sociales, que afortunadamente ha derivado en un proceso de transformación continua. La sombra de estereotipos mutó en un movimiento más inclusivo, diverso y de innovación profundas, que nos hace reflexionar más allá de nuestras diferencias y en como el arte con sus múltiples expresiones, es un arma poderosa de representación y consideración.

Puntuación: 1 de 5.

Fuentes: Carlos Monsiváis, Maravillas que son, sombras que fueron, 2012. Antoine Rodríguez, El miedo a lo femenino Mexique: mythes, tabous, stéréotypes au carrefour des identités, 2011.

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