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Un paseo por la gran Chichén Itzá

Fundada alrededor del 500 D.C, el nombre de esta antigua ciudad maya significa boca del pozo de los Itzaes, tuvo una población que superó, en su punto más álgido, los 50 mil habitantes y cuyo centro de 25 kilómetros cuadrados estuvo amurallado, pero este muro tenía la intención de delimitar el espacio de los nobles y el de los campesinos, quienes vivían en el exterior de esta división en casas de materiales precederos que no sobrevivieron al paso de los años.

Columnas que sirvieron como soporte para un techo de palma o materiales similares.

Esta antigua ciudad funcionaba con impuestos, los cuáles eran el sustento de la clase noble, quienes se dedicaron a la astrología, la física y las matemáticas, mientras que los campesinos se encargaban de generar la comida tanto suya como del ejército y los bien posicionados.

Quienes se rehusaban a pagar impuestos eran sacrificados en un acto público que tenía como finalidad el funcionar como incentivo para que los demás no repitieran esta acción, pero, durante temporadas específicas también se practicaban sacrificios tanto voluntarios como involuntarios con la intención de fertilizar la tierra, pues los mayas creían que la sangre tenía este poder.

La ciudad fue abandonada en dos ocasiones, la primera durante el 800 D.C. Debido a la erosión de la tierra causada por la explotación de la misma además de la tala inmoderada y la última en el 1100 D.C. Causada por una sequía que se extendió 5 años.

Lo más interesante del centro de esta ciudad es sin duda su pirámide, la cuál esta posicionada con una ligera desviación de 17 grados para coincidir con el equinoccio de primavera y de otoño. Esto se realizó con la intención de poder mostrar a la población la temporada de siembra. Otro detalle sumamente importante de la construcción de la pirámide de Kukulcán es que el sonido generado por choques acústicos tales como el de las palmas se deforma gracias a la forma única de cada una de las piedras que conforman la pirámide hasta dar como resultado el canto de un Quetzal, todo con la intención de dar la impresión de que el Dios principal de su mitología les hablaba con cada nueva temporada.

Cancha del juego de pelota en Chichén Itzá. La más grande de Mesoamérica.

Además de la pirámide y la zona de sacrificios, la ciudad amurallada también cuenta con la cancha de pelota más grande de Mesoamérica que cuenta con palcos para la población local, su nobleza e incluso un palco especial para el gobernador y los visitantes políticos provenientes de otras ciudades importantes de la zona, así como también contaba con un mercado.

Actualmente se puede visitar los 7 días de la semana y los domingos la entrada es gratis para todos los mexicanos que presenten una identificación oficial, en la zona se encuentran guías turísticos que explican en profundidad la historia de la ciudad y de quienes fueron sus habitantes hasta la conquista.

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