Apreciación Artística·Historia del arte

Un paseo por las obras de Édouard Manet

Fotografía de Édouard Manet. 1870.

Édouard Manet nació un 23 de enero de 1832 en París, proveniente de una familia acomodada cuyo padre era un magistrado. Al terminar la escuela, Manet no logró obtener una calificación necesaria para estudiar derecho tal y como lo quería su padre, por lo que luego de probar suerte durante un tiempo como marinero, se interesó por la pintura y entró al taller de Thomas Couture, pintor académico del que fue pupilo durante 6 años.

Olympia, por Édouard Manet. 1863.

Luego de abandonar el taller de su maestro por considerar sus enseñanzas como viejas y caducas, viajó por Europa durante algunos años y es en estos viajes en los que descubre las pinturas de Diego Velázquez, pintor del que tomaría gran inspiración para sus trabajos.

El bar de Folires Bergere, por Édouard Manet. 1882.

El estilo de las obras de Manet es un tema que sigue siendo tema de debate a día de hoy, pues no solo fue un rebelde de las normas académicas de su momento, sino que también lo fue con el propio impresionismo, movimiento al cual se le suele atribuir su pertenencia, pero que el mismo criticaba debido a sus raíces académicas provenientes de su maestro, empero, sus pinceladas y manejo del color nos hablan de un pintor más enfocado en la vertiente novedosa de su época.

La ejecución del emperador Maximiliano, por Édouard Manet. 1867.

La guerra franco-prusiana fue un evento que marcó la consagración del llamado segundo Reich y por tanto, la unificación de Alemania, un conflicto armado en el que Francia se destacaría por su pobre desempeño pero que requirió de todo hombre apto para el servicio militar, tal como fue el caso de Manet y muchos otros impresionistas que se conocerían y crearían lazos luego de finalizado el asedio de París en 1871. Fue gracias a esto que Manet participó en la primera exposición de pintores impresionistas en 1872, pero posteriormente haría sus propias exposiciones en su taller dentro de París, se estima que en su mejor momento llegó a recibir hasta 4000 visitas.

La ninfa sorprendida, por Édouard Manet. 1861.

Para inicios de la década de los 80s del siglo XIX, Manet comenzó a presentar problemas por una enfermedad circulatoria crónica, misma que le costaría su pierna y fallecería diez días luego de este suceso un 20 de abril de 1883. Tras 51 años de perseguir la fama, sería solo hasta su muerte que sus obras comenzarían a ganar más popularidad, pues en vida, al igual que otros impresionistas, se ganó muchas críticas negativas las cuales Manet tomaba muy personales, pero sin duda estaría feliz de saber que se le recuerda con mucho respeto y admiración hacia su trabajo.

Claude Monet en su barca a orillas del Sena, por Édouard Manet.

– Der Ausländer.

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