Apreciación Artística·Historia del arte

Un paseo pictórico nocturno.

Uno de los más grandes músicos de la historia es sin duda Frédéric Chopin, aclamado compositor polaco que destacó en el periodo del romanticismo por su música melancólica y sentimental que evocaba a las emociones individuales tan atractivas para la época y que, a decir verdad, la tendencia individualista se mantendría hasta nuestros días. Dentro de su amplio catálogo de composiciones podemos encontrar las nocturnas, piezas interpretadas únicamente por un piano, símbolo del individualismo floreciente del siglo XIX, pero que además busca recordar las emociones más profundas a través de una reflexión digna de un paseo por una gran urbe iluminada por la noche, o en la penumbra de un bosque, razón por la cual en esta entrega del post de apreciación tenemos un compendio de obras nocturnas, para que puedan disfrutar de la mano de Chopin.

Daguerrotipo de Frédéric Chopin realizado en 1846.

La pintura nocturna tiene su origen a finales del medievo en el siglo XIV, en donde se empezaba a experimentar desde una perspectiva alejada al hasta entonces predominante tema religioso en el arte. Para la llegada del renacimiento, fueron figuras como Leonardo da Vinci quienes ayudaron a enfocar el género desde una perspectiva más académica, teniendo su punto más álgido en el tenebrismo barroco, pero que con el paso de los años, el placer de realizar una escena de una gran ciudad sumida en la luz de la luna o el interés más científico de retratar el cielo y sus constelaciones ayudaron a formar el género pictórico nocturno, el cual ve nacer la tenue luz que rodea a sus siluetas desde principalmente la luna, pero también del fuego y las luces artificiales.

Vista de Dresde a la luz de la luna, por Johan Christian Dahl. 1839.
Estigmas de San Francisco, por Pietro Lorenzetti. 1320
Pescadores en el mar, por Joseph Mallord William Turner. 1796.

Como podemos ver, los puntos de interés en este tipo de pinturas se encuentra en la luna y el cielo que le rodea, pero enalteciendo las figuras que se distinguen en cada composición con la intencionalidad de contemplar una realidad desde otro punto de vista más callado, tranquilo y sobre todo, reflexivo.

La huida a Egipto, realizado por Adam Elsheimer. 1609

Noche: Puerto a la luz de la luna, realizado por Joseph Vernet. 1771.

– Der Ausländer.

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