Cultura·videojuegos

¿Por qué los videojuegos no son considerados arte?

Cuando el cine llegó para quedarse

La llegada del séptimo arte tuvo lugar en un ya lejano 1888, pero empezaría a ver su verdadero auge a partir de filmes como “la llegada del tren” de los hermanos Lumière. En un principio, ni siquiera sus pioneros concebían el potencial artístico que tiene hoy este medio, los mencionados hermanos sólo concebían su invento como un medio para generar material documental. Por otro lado, muchos críticos de arte de su momento señalaban que el movimiento impedía la composición de un escenario concreto, la acción distraía y que en general no se llegaría lejos, pero como ya sabemos, los acontecimientos fueron muy diferentes.

Fotograma de La llegada del tren, por los hermanos Lumière. 1895.

No fue hasta la llegada de películas como el Viaje a la Luna de 1902, Frankenstein de 1910 o el Gabinete del doctor Caligari de 1920 que el cine comenzó a coquetear con su verdadero potencial, teniendo su consolidación en 1941 con el Ciudadano Kane, considerada por muchos como la mejor película de la historia. El viaje del cine para su consolidación fue largo y lleno de baches, y si bien es cierto que la captación de imágenes en movimiento es sin duda un material documental de una relevancia inmensurable, su potencial artístico también lo es.

Poster promocional del filme Ciudadano Kane
La trágica historia del videojuego

El medio del videojuego ha tenido un viaje muy similar, pero lamentablemente mucho más accidentado. Uno de los puntos que más atrasó la consolidación de este medio como otra disciplina artística es la llamada guerra de consolas: una competencia empresarial por ver qué sistema es el que más vende, un espectáculo digno de la posmodernidad y el capitalismo más liberal, pero que hacía voltear la vista de la mayoría de críticos de arte y consumidores de medios más tradicionales que los videojuegos, además de que los anuncios de los mismos apelaban a un público infantil y adolescente entre los 80s y los 90s, por lo que ya desde su presentación se mostraba como un juguete antes que un medio de expresión.

Publicidad de Sonic en 1991.

Otro punto muy importante para el lento camino hacia la consolidación como un arte fue su propio nombre. Videojuego es una etiqueta que reafirma la idea de que es en primera un juguete y en segundo un medio de expresión, pero también lo agresivo de su nombre recalca su distinción de cualquier otro medio artístico, el cual es su interacción.

Ya desde inicios del siglo XX, artes como la pintura han intentado de buscar un modo de interacción más directo con sus espectadores, con la aparición de movimientos más abstractos como el cubismo y otros similares, los cuales generan un esfuerzo mental por acomodar el inicial desorden que se nos muestra, pero que no llegan mucho más allá. Por otro lado, medios como el cine y el teatro tienen un medio mucho menos interactivo en la mayoría de sus producciones, pues no suele haber un contacto directo con su espectador.

En el caso del videojuego, el espectador se convierte en el actor, dotando de experiencia abstracta a través de los controles de mando al jugador, volviéndolo el medio más poderoso y directo para transmitir emociones y sensaciones como si de nuestra propia piel se tratara, un punto que se ha vuelto mucho más fuerte con el desarrollo y auge de la realidad virtual.

Utilización de un casco de realidad virtual.

Es gracias a la posibilidad de apelar directamente al jugador para potenciar el mensaje de cualquier obra dentro de este medio que los videojuegos generan el potencial para ser el medio artístico definitivo. Hoy en día el desarrollo de videojuegos se vuelve más accesible y económico, por lo que podemos encontrar en el mercado muchas obras que se alimentan por el principio del arte por el arte, por lo que estamos viviendo la época de la consolidación de este medio tal y como lo vivió el cine entre los años 20s, 30s y 40s.

La importancia de tratar a este medio tal y como tratamos a otros artes, principalmente el cine, es que ayuda a la dirección que toma el mismo, dentro del mercado, lo más popular son las obras desarrolladas por los llamados estudios “triple AAA“, cuyo equivalente en el cine son los bluckbusters, producciones creadas por gigantescas compañías con el único objetivo de entretener, pero que no limitan a su medio en ningún momento, pues, cuando más nos sumergimos en él, podemos encontrar más y mejores producciones con intenciones artísticas más marcadas.

Top 3 de videojuegos artísticos

Si estás leyendo esto, es probable que no seas un ávido videojugador o tal vez no habías concebido a este medio más allá de un medio de entretenimiento, por lo que hay varios videojuegos que recomendamos para iniciar tu transcurso por la cara menos conocida de este medio.

GRIS es un videojuego desarrollado por el estudio independiente español de nombre Nomada Studio y publicado por Digital Devolver. Esta obra es una iniciación excelente para cualquier persona que disfrute las artes plásticas, pues es sencillo de manejar y tiene un apartado visual impresionante. Es en sí un videjuego de plataformas y rompecabezas en dos dimensiones que se aleja mucho de obras más populares de éste género en favor de un apartado técnico más que sobresaliente y que sin duda, su ambientación logrará atraparte. Además de este juego, Digital Devolver tiene otras obras publicadas que valen mucho la pena ver, por lo que te recomendamos que le des un vistazo a su catálogo.

Portada de GRIS.

Además de Gris y las muy diversas entregas de Digital Devolver, existen juegos como Papers Please que exploran la política y la historia dentro de un contexto muy específico, pero si lo que buscas es un videojuego que tenga una presentación más popular pero que contenga un mensaje poderoso, Spec Ops The Line es un juego de disparos en tercera persona que tiene una de las historias bélicas dentro del medio más crudas y reales que se han visto, por lo que es otro juego muy recomendable para comenzar a pensar en este medio como lo que es, un arte.

Portada de Spec Ops The Line.

En conclusión, la capacidad de involucrar al espectador que tiene este medio lo convierte en el medio artístico más potente hoy por hoy, pues el autor tiene total y completa libertad para llevar al jugador a través de viajes y emociones que se vuelven personales, un gigantesco punto a favor, pues, tal y como decía Sigmund Freud: solo la propia y personal experiencia hace al hombre sabio.

– Der Ausländer.

Puntuación: 1 de 5.

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