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¿Por qué es importante dibujar con los niños?

– Por favor… ¡dibújame un cordero !

– ¿Eh?

– Dibújame un cordero

 […] saqué de mi bolsillo una hoja de papel y una pluma. Pero entonces recordé que había estudiado sobre todo geografía, historia, matemática y gramática y le dije al hombrecito (con un poco de mal humor) que no sabía dibujar. Me respondió:

– No importa. Dibújame un cordero.

El Principito, Capítulo II, Antoine de Saint- Exúpery

Así son los niños. Sin importar tu orientación vocacional o tu desarrollo profesional, seguramente cuando te encuentres en la compañía de un niño y esté dibujando, llegará el momento en que te pida que lo ayudes a plasmar ciertas figuras, animales, edificios o personas. Y si nos encontramos con un infante tozudo, no te dejará ir hasta haber visto completado su pedido.

Lo que en un principio consistía en una actividad cotidiana y aparentemente sencilla cuando fuimos menores, resulta en una hazaña de titánicas proporciones ahora que somos adultos. Dibujar es un ejercicio que poco a poco se va dejando de lado por considerarlo precisamente como pueril, ocioso o que se necesita de un gran dominio técnico para ser visto seriamente.

Hijo, tú que estudiaste arte, píntale un dinosaurio a tu hermano

No hay muchas bromas respecto a las personas que estudian historia del arte, pero sí existen ciertos prejuicios o ideas preconcebidas que se convierten en expectativas ridículas. Por ejemplo, el hecho de que estudies el arte no supone que eres experto en técnicas ilustrativas o pintes al óleo como un flamenco renacentista.

En mi caso personal, tengo la habilidad para hacer algunas manualidades y según la opinión de mi papá, pinto las paredes decentemente. No obstante, no me caracterizo por ser una persona con especial interés en el dibujo. Durante la carrera, conocí a compañeros como Slice of Salmon que dejaba sus creaciones en cada rincón de sus libretas y la vida era una inspiración para plasmar un cómic, y en esas ocasiones deseaba poder hacer lo mismo ya que me resultaba divertido.

Este es una tira cómica que @slice_of_salmon hizo cuando estábamos en la universidad

Posteriormente, me topé con los webcomics en Instagram y surgió la idea de hacer el propio. Por lo que veía, no era necesario hacer un dibujo pulcramente anatómico para ser del gusto de los instagramers y era una manera divertida de expresar mis sentimientos y percepciones del mundo.

Sin embargo, mi mente perfeccionista no podía con tales libertades. De tal suerte que fui escuchada por los dioses de las redes sociales y me apareció en la publicidad un curso del artista Puño en la plataforma de Doméstika en donde proclamaba que la habilidad de dibujar estaba al alcance de todos y que con él, podría hacer que mi mano se soltara para trazar.

Algo del trabajo de Puño

Me compré todo lo necesario: lápices, un sketchbook, colores, plumones, acuarelas… Estaba lista, sin duda. Sin embargo, sucedió lo predecible: fui dejando de lado el curso porque «tenía cosas más importantes que hacer» como para dedicarme a mejorar mi técnica ilustrativa.

La maestra siempre debe poner el ejemplo

El destino pronto me encaminó hacia mi actual trabajo, que es ser profesora de inglés de dos pequeños de 5 y 7 años respectivamente. Adaptarme a ellos ha sido una de las experiencias más enriquecedoras a nivel profesional y personal que he tenido pero, como la vida da muchas vueltas, ha sido con ellos con quienes he tenido que perder el miedo a dibujar.

Y es que cuando estás en el kínder y la primaria, básicamente te dedicas a eso. Entre las sumas y las lecturas, dibujar es una de las actividades fundamentales y que, desde el punto de vista del profesor, te pueden sacar del apuro mientras preparas el siguiente material y quieres mantener a los críos ocupados. El problema surgió cuando les pedía representar algún objeto o animal que ellos desconocían y por más que les mostraba imágenes en la tablet, siempre resultaba en la misma pregunta y petición: ¿me lo haces?

Este es un serpientes y escaleras del Covid-19 que armamos en clase

Así fue cuando de verdad me adentré a lo que Puño denominaba como ese «actuar natural» que los seres humanos tenemos para dibujar y conforme vamos creciendo, tendemos a perder. Pero, ¿por qué Rafa y Alberto lograron que yo me animara a trazar líneas y figuras? Hasta ahora, yo he encontrado estas cinco razones:

  1. Son más conceptuales que detallistas. Como adultos, tendemos a preferir la mímesis en la representación, aunque seamos capaces de leer perfectamente una imagen más sintética. Los niños están estimulados por las caricaturas, las animaciones sencillas y exageradas que son menos exigentes en la factura de su dibujo
  2. El color es más importante. Relacionado con el punto anterior, los pequeños dirigen más su atención hacia lo que es más llamativo, y en este caso el color gana esa partida antes que la línea
  3. Quieren imitar lo que les muestras Es la forma en la que aprendemos los humanos, por lo que muchos críos te pedirán que les enseñes a hacerlo como tú.
  4. Creen que tú siempre lo harás mejor que ellos. Los niños ven a los adultos como un imán de cosas que pueden aprender y, por lógico, los consideran mejores en todas las cosas. De tal suerte, que puede que tu dibujo no sea el mejor del mundo pero ellos lo verán como tal
  5. Tu dibujo es un vehículo para otros juegos. No sabemos lo que está sucediendo en la mente del infante cuando te pide un dibujo. A veces, solo quiere que le hagas una llave de papel para que él pueda abrir los cuartos secretos de su casa, por lo que no será importante si está bien proporcionada, si tiene decoraciones o muchos dientes. ¿Es una llave? Sí, entonces me sirve

Lo más importante de todo esto, es que el dibujo es un semillero de la imaginación. Crear en papel ayuda a visualizar con mayor claridad lo que estamos pensando, y al ser un medio de comunicación, tendemos a verlo con otros ojos para que el mensaje sea bien recibido.

Sin duda, regresaré a mi curso de dibujo muy pronto, sin embargo ahora mi objetivo es hacer un caballo alado más impresionante o un dragón escupe-fuego o cualquier otra locura que mis alumnos Rafa y Alberto me pidan.

¿Cuál ha sido tu experiencia con el dibujo? Escribe en los comentarios que me muero de la curiosidad por leer. Mientras te dejo algunos de los resultados de dibujar con niños.

-Elliot Duquesne.

Si te interesa leer más artículos de esta bitacorista, sigue los enlaces.

Una respuesta a “¿Por qué es importante dibujar con los niños?

  1. Me identifiqué mucho con tu texto. En mi experiencia, mis hijos son los que me han hecho dibujar.
    La mayor de 6 años, siempre ha sido fanática de la descripción, incluso titulaba sus dibujos con base en lo que había plasmado. Ahora es más exigente y como mis muñecos de líneas y puntos ya no le satisfacen, me pide que busquemos tutoriales en YouTube pero si los ve complicados, me solicita que lo haga yo primero para que ella me copie a mí y no al video.
    Mi pequeño de 3, es amante de las líneas y las figuras pero sobre todo del color. Muchas veces cuando me obsequia algún dibujo le pregunto: -¿Qué es?- y el contesta: -no sé, son figuras rojas, por ejemplo, y rayas-. Con esa simpleza y esa obviedad se da la vuelta y busca otra hoja para continuar.

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