Cultura

La (absurda) necesidad de inclusión en los Óscar

O cómo coartar la libertad con buenas intenciones.

Para nadie es un secreto que hay una inconformidad justificada en el mundo. En medio de una crisis sanitaria sin precedentes en nuestra memoria y una crisis económica provocada por esta razón, se dio un caldo de cultivo para que la sociedad explotara de alguna u otra forma. El asesinato de un delincuente afroamericano de manera brutal e injustificada por parte de un policía caucásico en EEUU desató la llama de la protesta en favor del movimiento Black Lives Matter.

Como una reacción a esta situación y ante un absurdo hashtag donde se señaló hace unos años que no había gente no caucásica nominada ,la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas tuvo la “brillante” idea de imponer requisitos de sexo y etnia para poder competir en la categoría de mejor película, provocando de facto y de jure un racismo y sexismo hacia otros sectores que por ser “privilegiados” no deberían cuestionarlo. Esto representa muchos problemas que solo exacerbarán el odio y provocarán inconformidad.

Y lo peor de todo esto es que resulta en un ataque a la libertad creativa y personal de querer hacer un filme como uno quiera; porque si quiero competir por ser elegido el mejor, deberé cumplir cuotas que son un absurdo total. ¿Por qué debo estar supeditado a elegir gente de “ciertas” características? ¿Qué aspecto positivo trae esta medida o por qué se le aplaude?

Esta obsesión por hacer que todo sea “incluyente” y diverso solo provoca que se generen ridículos como la serie de Aquiles en Netflix, donde el protagonista es de origen afrodescendiente, dando excusas muy mediocres los productores de esta saga para justificar su elección. Ojo, están en su libertad de hacer lo que gusten, pero yo también de criticarlo. Uno de los argumentos más lógicos ante esto es que los productores de obras de distinta índole son ciegos ante el color de la piel de los actores, que es algo que puedo aceptar, porque es algo basado en el mérito. Pero me parece que hacerlo en películas históricas resulta un poco incoherente- y es un punto que se ha criticado al realizar películas con personajes de distintas etnias-

Aquiles…

Esta política parece una suerte de respuesta al “whitewashing” que se ha hecho en algunas cintas, como Marlon Brando representando a Emiliano Zapata o Scarlett Johansson en la cinta Ghost in the Shell. Pero esta indignación no se permite trasladarla cuando, como en el caso de Aquiles, se hacen elecciones torpes de elenco en aras de la diversidad –y no hay problema alguna si no hay caucásicos, porque entre menos haya, parece ser que es mejor

Marlon Brando como Zapata

Pongamos de ejemplo a Jordan Peele, quien tiene TODO EL DERECHO Y LA LIBERTAD de querer hacer un filme con la mayoría de su elenco de origen afrodescendiente. Pero ha dicho abiertamente que no elegiría a una persona caucásica como un protagonistas de sus filmes. Como el aludido es de origen afro, no hay problema. Si fuera caucásico, se pensaría que es un queda bien… pero si declarara que quiere un elenco enteramente de su mismo origen, ahorita veríamos que su casa estaría en llamas.

Estas medidas “inclusivas” solo terminan siendo insultantes para los propios creadores, quienes son tratados como personas incapaces de destacar por sus méritos, sino solo para llenar cuotas que resultan denigrantes para los artistas de toda índole. He leído comentarios donde dicen algo este sentido: “bueno, pues que cumplan los requisitos para ser considerados los mejores. Ni que fuera tan difícil”. Pensamientos que se manejan en esta lógica son lamentables, porque justifican acciones estatales/corporativas para coercionar a personas a cumplir cosas que no van dentro de la lógica de la libertad artística y, lo peor, es que lo aplauden quienes creen que están haciendo algo correcto.

El arte, las expresiones culturales y las creaciones artísticas NO DEBEN NI PUEDEN estar sometidas por alguien. Nunca. Porque si permitimos eso, habremos admitido que nuestra voluntad, nuestra creatividad, nuestra LIBERTAD sean a juicio de otros. Y esto, ya se practicó en el pasado. Y no muy lejano.

Vaya vaya

El año pasado-y este- la cinta 1917 fue criticada por ciertos sectores por no ser “incluyente”, pero se ha demostrado que gran parte del personal castrense de los países involucrados era de origen caucásico. Pero dejando ese hecho de lado, ¿por qué tendría que representar algo POR OBLIGACIÓN? Si yo quiero crear una película donde me enfoque única y exclusivamente en dos hombres heterosexuales caucásicos occidentales, debo tener el derecho de hacer eso y, de paso, poder competir por el premio Óscar a Mejor Película. Porque nada habla mejor de inclusión que no discriminar a un sector de la población que, en mi opinión, merece tanto respeto como cualquier otro.


Me quedo con este pensamiento parafraseado del Critical Drinker cuando habló de la intención de remover o quitar ciertas películas por los movimientos “progresistas”:

Toda obra creada por la humanidad es una pieza de arte… y no debería ser alterada por complacer nuevos tiempos.

The Critical Drinker

Y termino este texto con una pregunta:

¿Vale la pena atacar y vilipendiar a cierto grupo de personas por el “bien común”?

-Greg Graffin

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s