Cultura

Oscars 2020: Hollywood sin ideas, Hollywood con esperanza

Bong Joon Ho y el elenco de Parasite después de la ceremonia de los Oscars (the economist, 2020)

La pasada entrega de los premios de la Academia de Ciencias y Artes Cinematográficas (A.M.P.A.S. por sus siglas en inglés), mejor conocido como los Oscars, sorprendió a propios y extraños en una de las entregas más llamativas de los últimos años. Aún así, hay que decirlo, fue también la menos vista por los televidentes norteamericanos desde que se tiene registro.

Podríamos culpar a las masas que asisten al cine, distanciados de los formatos tradicionales, prefiriendo la comodidad de sus servicios de streaming. Pero también debemos fijar la atención en como la temporada de premios, por no hablar de la cartelera en general, se ha convertido en un desfile predecible de producciones repetitivas cada año.

A partir de octubre, vemos la misma película de guerra, el drama atormentador, la historia inspiracional y el elogio al cine y a la nostalgia estrenarse y abarrotar las salas. Los críticos se desviven por dar sus predicciones a la temporada de premios y los snobs y hipsters se precian de entender las nuevas propuestas que solo son refritos o recuentos de otras obras.

Y aun contando todo esto, la ultima gala de los Oscars pareció por fin dar un vuelco a algunos de los mayores problemas de la A.M.P.A.S en los últimos años, premiando la originalidad, el arriesgue y lo diferente.

Jennifer Hudson interpretando a Grizabella en Cats (2020). foto destacada por Sopitas, 2020.

La caída o porque odio a los ‘gatos’

Cats es el mejor ejemplo de lo que pasa con Hollywood hoy. Una producción “acabada” horas antes de estrenarse mundialmente no merece ni siquiera estrenarse. La falta de planeación, el cinismo de terminar un producto en el cual realmente no crees, y el hecho de utilizar actores y artistas de renombre solamente por su valor monetario sin pagar su esfuerzo con el propio es la muestra del mal manejo de los estudios en estos días.

Se puede ver el trabajo sincero de Jennifer Hudson, desgarrándose el alma en Memory. El trabajo escénico y corporal de Francesca Hayward es deslumbrante sin el CGI. Incluso Judi Dench no puede dejar de ser la gran actriz que es, por muy malo que sea el papel. Sin embargo, todo esto no importa cuando le entregas a tu audiencia un proyecto que lejos de agregarle algo a uno de los musicales más amados de todos los tiempos, solo logra el asco de sus espectadores.

A Hollywood se le ha dado rienda suelta para crear producciones asombrosas, con increíbles presupuestos y artistas de talla universal. Sin embargo, ese dinero que dejamos al pagar el boleto en la taquilla les permite a los ejecutivos de los estudios hacer lo que crean más conveniente para embolsarse nuestro dinero de la siguiente quincena.

El amor al arte de hacer películas ha sido sustituido por el amor a hacer dinero. Un hecho inequívoco desde la creación de la A.M.P.A.S. como un esfuerzo para la no organización de sindicatos de actores, escritores, etc. La única diferencia es que desde que a Hollywood se le ocurrió que las mega producciones son más redituables que las producciones de bajo presupuesto, los ejecutivos le tiran dinero a cualquier proyecto que prometa con humo y espejos una retribución de muchos dígitos.

Parasite, ganadora del Oscar a Mejor Película 2020.

El ascenso o porque debemos volver al cine

Justo el año en que una película extranjera ganó la categoría de mejor película es el año en que menos televidentes tiene la premiación. Esta estadística, señalan los expertos, corresponde a una baja en el número de espectadores en general, en una época en la que incluso los contenidos de TV tradicionales se observan a través de pantallas digitales. Simplemente uno tiene que observar la actividad en redes sociales como Twitter o Facebook de los #Oscars o #Oscars2020 para darse cuenta de que la tendencia a seguir estos premios no está a la baja.

Pero hay que preguntarnos, ¿a qué se debe que la Academia le entregara a una película surcoreana el premio a mejor película del año? Sin duda, se reconoció la calidad de un producto extranjero que con una décima parte del presupuesto que la producción de The Irishman (11 millones contra 160 millones) logró contar una historia cautivante, con una trama atemporal y universal como lo es la lucha de clases.

Claro, también corresponde a diversos intereses de la industria, que busca preservar su credibilidad en la época donde se premió a Rami Malek pero no se nominó a Taron Egerton. Sin embargo, se ha sentado un precedente, que a su vez tiene de precedente que cinco de los últimos seis directores premiados no sean anglosajones, tres de ellos orgullosamente mexicanos.

El premiar a Parasite ha sido una sentencia por parte de la academia hacia el mundo. Fue decir ya no somos los únicos que hacen cine, no somos los únicos que se esfuerzan en ello y no somos los únicos a los que se les debe prestar atención.

Parasite debe ser un llamado de atención para la industria americana para volver a ver con buenos ojos las producciones chicas, donde no importa lo que haces en pantalla, sino lo que causas en las emociones del espectador.

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