Cultura

Manuel Mugica: Un observador contemporáneo

Me encontré con Manuel y su trabajo en una reunión de amigos. Lo que unía a ese grupo heterogéneo de asistentes eran las penas y nuestro aprecio por el arte. Era mi primera visita al estudio de un artista y sin duda es una de las experiencias más íntimas y reveladoras que uno como espectador puede obtener cuando se sumerge al mundo de la vida creativa. Les contaré que fue lo que ví, lo que me contaron, lo que callaron y lo que me mostraron.

Manuel Mugica no es un hombre improvisado, pero estudió en la escuela de la vida. Cabe mencionar que su carácter autodidacta no demerita el valor estético e incluso racionalista de su obra. Conversando con él me habló acerca de su predilección por la figura antes del color y cómo eso ha marcado su trayectoria dentro del mercado del arte.

“La gente se siente más atraída por el color cuando ve una pintura. A veces eso es una desventaja porque es lo único que ve, ignora la figura.” me dice mientras nos expone Preludio 3.

Preludio 3, Manuel Mugica

Aquí toca un elemento importante: en ocasiones el artista no es del todo libre, especialmente si pretende hacer de su creación su principal fuente de trabajo. Como cualquier mortal, se ve supeditado a lo que “el cliente solicita” o “lo que el mercado está buscando.” No obstante, al seguir la charla, concordamos Manuel y yo que incluso en esos momentos de aparente restricción, la creatividad sigue surgiendo, incluso hasta se sobre-estimula.

Dentro su camino artístico, Manuel ha recorrido diversas técnicas desde la clásica pintura al óleo, hasta otras que en la vieja academia se consideraban “para practicar” como el grabado, acuarela y dibujo a varias tintas. Es en esta última donde me gustaría centrarme porque es el ejemplo perfecto para hablar del creador como flaneaur, es decir, el que se dedica a caminar, observar y plasmar lo que está absorbiendo del paisaje.

Si alguna vez te has sentido observado por alguien mientras caminas hacia tu casa, es posible que te hayas topado con Manuel Mugica. No obstante, no se trata de una mirada perturbada o amenazadora, sino más bien curiosa hacia las formas (¿o deformas?) que genera el transeúnte citadino.

Día 90, Manuel Mugica, 2019

Las líneas son poco moduladas, lo cual se refiere a que no hay mucha diferencia de grosor entre cada una de ellas. Eso hace que los cuerpos que dibuja tengan el aspecto de monolitos o enormes torres inexpugnables. El color complementa la obra pero no toma protagonismo, todos los elementos se encuentran en igualdad de condiciones.

Día 22, Manuel Mugica, 2019

Considero que son relevantes estas pequeñas obras porque el trabajo principal de Mugica gira en torno al cuerpo, el volumen, la forma y la carne. Luego, al voltear a ver estos dibujos somos testigos de la manera en la que experimenta la corporalidad en un plano de dos dimensiones. En este caso, la línea delimita, pero al mismo tiempo otorga presencia sensorial y una personalidad al individuo representado.

Día 3, Manuel Mugica, 2019

Al preguntarle acerca de la identidad de los sujetos de sus dibujos, el artista sólo se encogió de hombros y respondió:

“No sé quiénes sean, son personas a las que miro o incluso imagino. Me ha pasado que una vez terminada una obra, me encuentro por vez primera en la calle a esos personajes que he plasmado.”

Esta declaración revela un rasgo peculiar en Mugica que es de notarse debido a la escasez del mismo en la actualidad: la capacidad de observar. Fue el teórico Walter Benjamin quién vinculó el término francés de flaneur (paseante, callejero) a un modo de vida urbana en la que el hombre moderno ahora tenía la oportunidad de recorrer las ciudades y vivirlas como una nueva experiencia estética. Los artistas de la época retomaron esta figura como el emblema que representaría esa época industrial.

Lo que observo en la obra de Manuel, al menos en estos dibujos a varias tintas, es la renovada curiosidad del flaneur del siglo XX. Es un artista que le gusta mirar y contar desde su perspectiva lo que observa, agregando una pizca de imaginación y caricatura. Así, no sólo representa a una persona que se encontró en su caminata, sino que lo dota de una historia, emociones y sueños que ni el mismo protagonista del registro tiene idea.

Me gustaría seguir escribiendo acerca de todo lo que pensé acerca de todas las piezas de Manuel. Sin embargo, considero que es más interesante que usted querido lector, se haga de su propia opinión y apreciación. Les adjunto una galería de algunas imágenes que me parecieron relevantes de comentar. Lo más bonito de esta nota es que ustedes pueden hacerle saber al artista todo lo que experimentaron al encontrarse con su trabajo. Sé que le gustará leerlos, así que también les muestro su Instagram.

Referencias

1.- Benjamin, Walter (1999). The Arcades Project. Ed. Rolf Tiedemann.

2.- Las imágenes mostradas son cortesía del artista o tomadas de sus redes sociales

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