Cultura

Porque tu hijo de 5 años no hace arte contemporáneo

La gente que se dedica a gestionar exposiciones de arte contemporáneo no me dejarán mentir cuando afirmo que por lo menos una vez a la semana (si no es que todos los días) hay un visitante especial que al enfrentarse a las obras exclama: “¿Esto es arte? ¡Mi hijo de 5 años pudo haberlo hecho y hasta más rápido!”

Para todas esas personas es que va dirigida esta entrada. En lugar de mandarlos al demonio como corresponde, decidí tomar un camino alternativo porque este es un espacio de opiniones diversas, aunque eso no quiere decir que sean correctas o bien orientadas. He visto este tipo de frases últimamente pues hace apenas tres días se inauguró la exposición Apariencia Desnuda: El Deseo y el Objeto en la obra de Marcel Duchamp y Jeff Koons y ha causado mucha urticaria en el público, además de declaraciones negativas por parte de algunos puristas.

Balloon dog, Jeff Koons

Y es que no es para menos. Marcel Duchamp y Jeff Koons son personajes de la historia del arte que han roto todos los paradigmas que se le ha adjudicado a la producción artística y ellos mismos como figuras célebres se han convertido en referencia para comprender hacia dónde va el arte a partir del siglo XX. No obstante, si se han ganado ese lugar es porque en gran medida han hecho enojar a más de uno con sus ideas innovadoras. Recordemos que lo realmente diferente siempre se nos presenta como algo incómodo, incluso molesto y es ahí donde el arte transforma a las mentes.

Sin embargo, estos dos no han sido los únicos que han sido comparados con dibujos de infantes, por lo que hay todavía una mentalidad que valida una pieza artística con base en su complejidad de factura, es decir, en cuánto trabajo me costó hacerlo o el realismo que refleja. Amigos, ya es el siglo XXI y es momento de decirlo: tu hijo de cinco años no hace arte contemporáneo.

Razón 1: Tu hijo no sabe que está haciendo arte

El arte, como cualquier otra actividad humana, requiere de cierta consciencia. Un niño dibuja para expresarse sí, pero también la práctica artística no se limita sólo a la catarsis de emociones. Muchas veces se trata de una declaración, un gesto que va mucho más allá de un objeto.

Por otro lado, algo que nos heredó Marcel Duchamp con su trabajo es que la pieza artística puede ser tan cotidiana como una escoba, un papel o una bicicleta. El ejemplo más notorio es La Fuente , el artista en ese caso decide que tal objeto va a ser arte y recrea todo un discurso en torno a él.

Razón 2: El arte sigue un propósito, no es creación ingenua

Es cierto que existen piezas que por lo espontáneo en que suceden dan la imagen de que para hacer arte no se requiere más que una simple ocurrencia. No obstante, incluso en disciplinas como el performance o el happening, todo acto artístico persigue un objetivo o busca algún tipo de reacción o cuestionamiento. Un niño, desafortunadamente cuando realiza algún tipo de dibujo o manualidad, usualmente lo hace para entretenerse o tener la aprobación de sus padres.

Razón 3: Una obra de arte no sólo es válida por su factura

Ya había mencionado este punto anteriormente, pero abundaré en mis explicaciones. Justo en el siglo XX tanto los artistas como los críticos de arte replantearon la idea de que sus prácticas no sólo se limitaban a hacer piezas elaboradas y primorosas. El arte conceptual, el dadá, fluxus y demás corrientes que surgieron, rompieron con esa premisa, creando a partir de diversas técnicas y llevando al objeto artístico a una de las tantas formas en que se puede apelar a la sensibilidad, criterio y razón de quién lo mira.

Manifiesto arte fluxus

Razón 4: Un niño no es lo suficientemente maduro para hablar de su contexto

Una obra de arte tiene por principio dar cuenta de su contexto, tanto consciente como inconscientemente, refleja el tejido social en donde se encuentra, lo enfrenta, lo retoma, lo ve como algo exterior de sí misma. Los niños si bien están alerta de lo que sucede a su alrededor, no tienen la madurez necesaria para hablar de la complejidad de su mundo mediante una pieza.

La creación artística siempre viene acompañada de un statement o discurso en el cual establecen su perspectiva de alguna situación, aun si fue un encargo para un mecenas. El niño te puede decir porqué hizo su proyecto, pero a lo mucho te lo va a describir o identificar elementos no intentará convencer o dialogar con quién observe su objeto.

Mierda de artista, Pietro Manzoni

Se qué es difícil aceptar que una lata llena de mierda o una caja de zapatos vacía pueda equipararse a un cuadro de Vermeer o de Fragonard. Sin embargo, aquí no estamos para decir cuál es mejor que la otra, cada obra es única en sí misma, es testimonio de un trabajo intelectual previo y por lo tanto debe ser revisada como tal. Debemos dilucidar qué es lo que dice de nuestro mundo aquello que miramos.

Para rematar, aunque me pese traerlo a colación, retomo una de las frases más conocidas del artista Gabriel Orozco: “Sí, cualquiera pudo hacerlo, pero yo tuve los huevos.”

-Elliott Duquesne

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