Cultura

“Sunday.Carsten Höller.” Comentario_Incorrecto

He de confesar que esta era una de las exposiciones que más esperaba en el año y ha sido la que más me ha decepcionado hasta el momento. Incluso me atrevería a decir que no soy la única que mantiene ese sentimiento si ya se enfrentó a Sunday. Carsten Höller.

Me divertí mucho, tomé varias fotos y recorrí todos los espacios del museo. Sin embargo, temo decir que todo se redujo a eso, la experiencia estética que albergaba obtener nunca se presentó. Las promesas alucinógenas y multisensoriales que en cada artículo de DóndeIr, Chilango o Revista Código anunciaban, hicieron que la exhibición se apreciara más como una desilusión.

LA MALDICIÓN DE LOS PUNTITOS

Para empezar, el Museo Tamayo debe plantearse una mejor forma de administrar sus espacios. Si bien las filas no eran interminables, a uno le quedaba la sensación de que se encontraba en un lugar donde todo lucía inacabado. Más o menos sabías la entrada pero no en que parte terminaba la exhibición, había salas vacías y recintos sin conexión. Y afuera, dos filas de gente esperando a ver no se qué.

Considero que si el museo está apostando a mostrar artistas de talla internacional e invertir para publicitar sus exposiciones, necesita repensar el cómo va a albergar a la posible cantidad de visitantes que atraiga. Digo, creo que Yayoi Kusama les dió ya esa lección y siguen sin aprender.

SI NO HAY LETRERO, NO HAY PROHIBICIÓN

Trabajé en un museo. Sé lo difícil que es hacer que los visitantes sigan la regla de oro: NO TOCAR. Sin embargo, créanme cuando les digo que la vida será más cómoda si se colocan señalizaciones. Cosas sencillas, desde cinta de aislar que delimite tu cercanía con el cuadro, hasta pequeños letreros con instrucciones en dado caso de que una pieza sea interactiva.

Esto cobra relevancia tratándose de arte contemporáneo, tomando en cuenta que muchos artistas optan por que sus obras sean interactivas, sean intervenidas por el espectador o para decirlo más simple, se toquen. Las personas que asistimos a menudo a este tipo de exposiciones venimos con esta predisposición y si no hay ninguna señal que diga lo contrario, es posible que nos acerquemos demás y nos llevemos un regaño bochornoso e innecesario por parte del custodio.

Dicho esto, hay una mosca pegada en uno de los óleos de Carsten Höller. Pero tienen que acercarse bastante para verla 😉

¿Y QUÉ SABEMOS DEL ARTISTA? LO QUE HAY EN INTERNET

Carsten Höller es un artista alemán cuya formación en ciencias agrícolas le ha permitido crear obras que van acompañadas del binomio arte-ciencia. También le interesa reimaginar la experiencia en el espacio artístico. Lo último que ha tratado a través de su obra es la idea del alucinógeno y de cómo crear situaciones en el espectador que le hagan llegar a ese momento sin la necesidad de tomar alguna pastilla o brebaje.

Esta información la saqué de un rápido wikipediazo y de otras páginas de mejor calaña. A lo que voy con esto, es que las hojas de sala, cédulas y demás información tipográfica brillaron por su ausencia. Llevaron al extremo la idea del cubo blanco y dejaron las piezas desprovistas de cualquier recurso didáctico. ¿Información? sólo un folleto que había en la recepción y hablaba de una obra nada más. ¿Mediadores? ninguno, aunque bastantes custodios igual de confundidos ante las preguntas de los visitantes.

PUBLICIDAD ENGAÑOSA

No es la primera vez que tengo una desilusión por una exposición debido a la expectación que genera la publicidad. En el caso particular de
Sunday. Carsten Höller es notorio que no existió una comunicación entre el museo y la prensa. Mostraron fotos en sus artículos de piezas que visualmente eran atractivas para conseguir muchos clicks, no obstante jamás repararon en la posibilidad de si realmente se iban a presentar en México o no, incluso llegaron a afirmar qué obras venían como Upside Down Mushroom Room, una de las más esperadas. SPOILER: por supuesto que no está.

Como digo, no es la primera vez. Recuerdo por ejemplo el año pasado en el MUNAL con la exhibición de Caravaggio, en la que sólo había ¡una! pieza del afamado pintor italiano, y varios fuimos con la idea de que era una muestra entera de su trabajo.

¿Y qué me dicen de Miguel Ángel en el Museo del Palacio de Bellas Artes en el 2015? Las filas rodeaban el recinto y ahí sí que eran interminables; compuestas por personas que habían leído o escuchado que estaría El David, obra clave no sólo del artista sino de la historia del arte misma. ¿Y qué encontraron? un David primerizo, en el estilo “non-finito” y lejos de la imagen por la que muchos habían hecho horas de espera.

Entiendo que no está en la naturaleza de la publicidad ser 100% honesta, no obstante decir mentiras tan descaradas puede resultar contraproducente al momento de promocionar las exposiciones. Genera desconfianza y se pierden posibles visitantes. Para estos casos, es mejor tener un as bajo la manga, no revelarlo todo o en todo caso hacer buena mancuerna con la prensa para que los apoye y no los queme.

PERO AL FINAL NOS DIVERTIMOS

Lo bueno es que esta exhibición te da buen material para tu feed en Instagram, las instalaciones generan efectos perfectos para Boomerang y combinan genial con los filtros. Hablando de los toboganes, tema importante para el artista, es interesante hacer el recorrido a través de ellos porque gracias a esa estructura es que puedes lograrlo y vivir el espacio desde otra perspectiva. En ese sentido, todos sacaron un diez.

-Elliott Duquesne

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